Relato Cuidado Divino


Guatemala, un país hermoso pero tristemente conocido a nivel mundial por su inseguridad, en donde estás propens@ todos los días a que te pueda pasar algo.

Muchos me llamaban afortunada porque en mis 25 años viviendo allí nunca me pasó nada, nunca me asaltaron o robaron (al menos de forma violenta), etc. 

Pero a esta fortuna o suerte me gusta llamarle cuidado divino 👼, nombre que al ser creyente toma una fuerza muy potente y significativa, sobre todo cuando se trata de una situación inexplicable o hasta ilógica para much@s, porque es un cuidado que atribuyo a que “alguien de allá arriba” me cuida y acompaña en todo momento, desde que voy al supermercado hasta cuando salgo de fiesta con mis amigas y regreso sola a casa. 


En una ocasión, iba camino a la universidad en mi carro con las ventanas abajo y la música a todo volúmen, el semáforo da rojo y me toca esperar, cuando veo por el espejo retrovisor a unos hombres con el rostro cubierto asaltando y robándole el celular a la chica que iba en el carro de atrás mío. Ella, precavida, iba con todas las ventanas subidas y oscuras. Las posibilidades de que la víctima del asalto fuera ella eran inferiores a que me asaltaran a mi, a mi parecer, yo tenía todas las de perder. 

No puedo explicar si fue fortuna, suerte o algo divino, pero lo que sí sé, es que vivir con esa firmeza de estar siempre acompañad@ no quiere decir que no te vaya a pasar nada, pero sí que puede ayudarte a enfrentar y reflexionar ante estas situaciones. Siempre recé y espere lo mejor para la chica que sufrió el asalto, es positivo pedir por el bienestar y la protección de los demás cada vez que tengamos oportunidad, sin esperar a que suceda algo malo, sino solo desear el bien sin mirar a quien 🙏.