Una Semana Santa decidimos realizar un viaje ✈️ con dos amigas muy queridas de Guatemala, ellas se encontraban viviendo en Madrid en ese momento, mientras yo ya me encontraba instalada en Vigo (España). Decidimos aprovechar esa semana que teníamos disponibilidad y visitar el país, al que yo le tengo mucho afecto y admiración, Italia.
A diferencia de mis dos amigas, era mi primer viaje a ese país. Así que lo organizamos todo de forma que en la última parada del viaje nos dividiríamos, ellas visitarían un pueblo de la Toscana y yo iría a Florencia, ciudad que ellas ya conocían.
Al recorrer un poco la Catedral, descubrí que la visita de la misma era pagada y que además tenías que solicitar un ticket con antelación por tantos visitantes que recibe durante todo el año. ¡No me lo puedo creer!, pensé… Entre mis planes estaba comprar el ticket durante mi estadía en la ciudad y visitarla. Hasta la fecha considero esta experiencia un signo de fé en Semana Santa.
Al día siguiente, pasé caminando cerca de una Catedral rodeada de largas filas de visitantes con sus tickets en mano, pero no me detuve sino que seguí mi camino, tranquila y plena, para poder conocer así el resto de la ciudad.

2 Comentarios
Que lindo experiencia y belleza poder disfrutar de la solemnidad de ese Iglasia , a de ser preciosa 👏🙏🥰
ResponderEliminarSi, muy solemne y hermosa! 🤩 Un momento muy especial y espiritual sin duda! 🙏
Eliminar¡Me encanta saber que me lees! Déjame tu comentario y si no tienes cuenta de Google no olvides incluir tu nombre en el comentario para poder dirigirme a ti. 😉 - Manto