Relato cuidala

Hace ya algún tiempo parte de mi rutina era bajar de mi apartamento, cruzar la calle y subirme al carro de mi novio que pasaba a recogerme cuando salía de trabajar. La mayoría de las veces él ya estaba esperándome cuando yo bajaba pero un día, fuí yo a la que le tocó esperar. 

Seguíamos en tiempo de pandemia usando mascarilla en los exteriores sin importar el calor del verano en España, así que al estar esperando en la acera con mascarilla incluída pasaban varias personas andando, de las cuales llama mi atención una en particular porque llevaba de paseo a su perrito (un Yorkshire Terrier para ser exacta). Al ser amante de los perros, instintivamente le sonreí al dueño y saludé a su perrito a pesar de que no se notase por la mascarilla. El dueño, un viejito de los típicos con “boina” en pleno verano, también se río y me dijo algo que no entendí al 100% pero era algo como “¡... Guapa! ¿qué haces aquí sola esperando?”. Lo primero que pensé, sin ofenderme ni nada fue, “¡este viejito cantineador!” (palabra muy chapina para referirse a una persona que le sobra la labia). Y le respondí “Nada, ¡ya vienen por mi!”. 

Nos quedamos charlando un poco, no sé cómo pasamos de hablar sobre su mascota hasta las pensiones en España. Fueron un par de minutos, ¡pero que sentí abundaron muchísimo!. Finalmente me dijo afirmando “¡Tú no eres de por aquí!, vienes de muy lejos”. Le conté que era de Guatemala y que había venido a estudiar a España, que había encontrado trabajo y me había enamorado, y que por eso me había quedado aquí. Cuando vi el carro de mi novio acercarse.

El viejito me respondió que se alegraba por mí y me lanzó uno de sus mejores piropos con mucho respeto, elogiando mi forma de ser con él. Me despedí y subí al carro, mientras el viejito (con su perrito junto a él por supuesto), se paraban al lado del carro y le decían a mi novio, haciendo ademanes, entre el ruido del tráfico y la mascarilla, “que fuera bueno conmigo, que me cuidara y me valorara porque mujeres así habían pocas”. 


Para mi, momentos así hay pocos. Y por muy sencilla que parezca la historia, generar una conexión inmediata,  inesperada y breve se atesora para siempre. Creo que volví a ver al viejito alguna vez desde lejos, pero puedo decir que el consejo fue muy bien recibido y mi novio ¡lo siguió al pie de la letra! 😍