Hace un tiempo ya, trabajaba en un edificio empresarial de la ciudad de Vigo (Galicia, España) en donde había siempre un portero. Este señor tenía algo muy característico para mi que era, una seriedad permanente 😠. A veces me causaba inquietud ver que con otras personas sonreía o incluso charlaba, mientras que conmigo la respuesta al típico saludo matutino era nula.
Primero, llegué a pensar que yo le caía mal, ¿pero cómo podía ser? si ni me conocía y yo me consideraba muy amable. Luego, llegué a pensar que se podía tratar de un tema cultural o que no le agradaban los extranjeros como yo. Así, este tema tan simple, se convirtió en algo que me hacía pensar mucho porque era algo que sucedía cada día, hasta que traté de tomarlo como un reto personal (y hasta un tanto gracioso), lograr que éste "dichoso" señor se riera conmigo algún día.
Cada mañana, probaba distintas técnicas, ser chistosa, comentar algo del día a día, preguntarle si me había llegado correspondencia…. NADA parecía funcionar. Hasta que un día, que yo llegaba con poca energía y ganas al trabajo, lo veo en la puerta y le digo desganada “¡Buenos días!” y finalmente obtengo una respuesta. El señor empieza a comentarme con una gran sonrisa 😁 mil temas (sin exagerar) y encima de todo ¡en gallego!. Yo, impactada trato de entender lo que me dice y responderle, cuando de repente, baja del ascensor otra persona y muy amable me pregunta si quiero subir. Antes que yo responda el portero me dice “...Bueno… En fin, ¡buen día!”.
Luego de un par de días me voy de vacaciones y mientras la empresa donde trabajo cambia de oficinas por lo que a mi regreso ya no veo más a este portero, pero la satisfacción de haber logrado el reto me saca también a mi una enorme sonrisa hasta la fecha.

0 Comentarios
¡Me encanta saber que me lees! Déjame tu comentario y si no tienes cuenta de Google no olvides incluir tu nombre en el comentario para poder dirigirme a ti. 😉 - Manto