Relato Pequeños Milagros


No recuerdo la fecha, ni el motivo, pero regresaba de un viaje a España a altas horas de la noche. En ese entonces vivía en Pontevedra, pero el avión que tomo llega a Vigo, por lo que debía tomar el último tren de la noche entre ambas ciudades, pero no había comprado el mismo porque “nunca se agotan” o al menos eso era lo que pensaba hasta la fecha. 

Llego casi a las 11:00 pm a la estación y le pido a la vendedora un boleto para el tren Vigo- Pontevedra, a lo que me responde que ese tren estaba en efecto, completo. Incrédula me quedo sin palabras, y sin saber qué hacer...😱

En cuestión de segundos, mi mente empieza a imaginar los distintos escenarios, entre ellos los peores: quedarme toda la noche afuera de la estación, pagar un taxi de una ciudad a otra lo cual saldría carísimo o recibir solamente respuestas negativas si pedía ayuda a las pocas personas que conocía en dicha ciudad. Lo que sí era una realidad era que estaba sola y sin idea de cómo regresar a casa. 

Todos estos pensamientos me invaden en 3 segundos y por fin reacciono cuando escucho a la vendedora decir “¿entonces, qué quieres hacer?” con cara de preocupación. A lo que le respondo “dame un segundo” y me hago a un lado de la ventanilla y en ese preciso momento llega apresurado un hombre jóven y le dice a la vendedora “¡Mira, mi mujer no viajará en el tren que sale en 5 minutos a Pontevedra porque ha tenido una emergencia! Pero no sé si ¿puedo devolver el boleto y así no perder el dinero?”. La vendedora se queda incrédula y sin decir una sola palabra viendo al hombre me señala. 

Ambos me escuchan decir “¡Yo te lo compro!”. 🙌

En menos de un minuto llego al tren recordando las caras sonrientes de la vendedora y del hombre, quienes estoy segura quedaron aliviados y hasta felices que todo hubiese terminado bien. Puede que para muchos no sea una historia espectacular, pero para mi, algo en efecto tan ordinario, se volvió en un pequeño milagro que me permitió llegar bien a casa.


Muchas cosas que nos pasan podemos llamarles coincidencias o “golpes de suerte”, aunque yo me considero de las personas que creen que todo pasa por una razón o es una “Dioscidencia”. Las cosas por muy pequeñas que sean pueden significar tanto para nosotros o para los demás, solo es de tener una mente y corazón abiertos a recibir o hacer lo mejor que podamos porque atraemos lo que somos y pensamos en el momento que menos esperamos.